viernes, 7 de mayo de 2010


¿Que si hay extraterrestres?

“¿Hay extraterrestres?”, pregunta el diario ADN en su edición digital. De cuanto en tanto, surge este debate en los medios o entre amigos. Ciertamente, sería extraño que nuestra especie anduviera sola en el cosmos, sin ningún otro ser que habitase rincón alguno del universo con el que pudiéramos entablar una comunicación parecida a la de los sapiens. Sin embargo, hasta la fecha la realidad es así de rara: no hemos contactado con nadie ni nadie lo ha hecho con nosotros. Bajo mi punto de vista –qué quieren que les diga- es muy extraño, al menos, en principio. Más cuando creo que hay vida extraterrestre muy avanzada en todos los ámbitos de conocimiento, pensables e impensables.

Con todo, ¿qué sustenta más tal afirmación: el deseo de no estar solos y de buscar respuestas que ni la ciencia ni la religión ni la filosofía ni el arte solventan o una argumentación racional de la existencia de dichos seres? Un poco de ambas, ¿no? ¡Qué grato sería topar con unos alienígenas millones de años avanzados que nos dijeran: “Tranquilos, pequeños humanos, que no estáis solos y esto es así o asá”! Que nos solucionaran los problemas y aniquilasen la angustia existencial, vaya.

El eminente astrofísico Stephen Hawking sostiene en el artículo del diario que, por cuestión de números, los extraterrestres deben existir. Estoy con él. Hace unos años asistí a una conferencia sobre exobiología en la que, entre los conferenciantes, se hallaban el exobiólogo Joan Oró y el astrónomo Fran Drake, con quien tuve la oportunidad de hablar cinco minutos. Drake ha calculado la probabilidad de que en nuestra galaxia, la Vía Láctea, existan extraterrestres con tecnología avanzada. La Vía Láctea contiene 100 mil millones de estrellas. Según su fórmula – cuyas incógnitas se van desvelando a medida que progresa el conocimiento-, y los cálculos hechos a partir de ella, en esta galaxia podrían coexistir entre 50 mil y un millón de civilizaciones avanzadas.

Y eso sólo para nuestra galaxia. Se calcula que hay otros tantos cientos de miles de millones de galaxias en el universo (cuando era pequeño solía leer que unos cien mil millones, ahora doy con cifras de hasta medio billón -500.000.000.000- y continúa creciendo). También recuerdo haber leído que en un puñado de arena, hay más granos que estrellas titilan a simple vista en el firmamento, pero que si contáramos los granos de arena de todos los desiertos del mundo, el número de estrellas que pueblan el cosmos sería aún mucho mayor. Son cifras para darse cuenta de que, por números, las posibilidades crecen. De la vida bacteriológica, que a veces se habla, estoy convencido de que la hallaremos hasta en Marte e, incluso, en la Luna. En la Tierra, se ha encontrado vida en los recovecos más inhóspitos (haya medrado allí o se haya adaptado, poco importa); a la mínima la vida detona por doquier. Imagino que es cuestión de tiempo que se confirme la noticia. Apuestas: ¿cuál se confirmará primero: la avanzada o la microscópica?

A todo esto hay que añadir que se busca vida bajo las premisas que conocemos que han tenido éxito en nuestro planeta (con agua, con carbono…), pero quizás existen formas exóticas de vida, las cuales somos incluso incapaces de reconocer. Pero a dónde me conduciría semejante especulación… que podría ser cierta, sí.

Volviendo a la pieza del periódico ADN, el astrofísico Sptehen Hawking –reproduce el diario- advierte que tengamos cuidado porque los alienígenas podrían ser unos parásitos o conquistadores o saqueadores, antropológicamente hablando. Pero ¿hay alguna autoridad en estos temas? No lo creo. Sí que hay quienes puedan opinar con más conocimiento de causa (biólogos, físicos, matemáticos…) pero autoridad, lo que se dice autoridad, cero patatero. ¿Cómo anticiparnos a las intenciones de dichos seres? Si algún día hacen acto de presencia, para bien o para mal, ya será demasiado tarde (aunque también podríamos ser nosotros quienes visitáramos de aquí a miles y miles de años una civilización más atrasada que la nuestra –y quién sabe si entonces sí que la arrasaríamos). Y otra cuestión algo más acuciante: ¿si realmente hay posibilidad de que exista vida alienígena muy avanzada, por qué no han contactado con nosotros?

Si echamos mano de los números aportados por la fórmula de Drake, de cada estrella que se estudie habrá en uno de los supuestos más optimistas un 0,000001 % de posibilidades de que ese astro contenga un sistema planetario que albergue una civilización tecnológica. O sea que para nosotros es difícil dar con ella (además tendríamos que disponer de los instrumentos adecuados para captar eventuales señales emitidas por dicha civilización, y que tuvieran la voluntad de comunicarse; arena de otro costal es detectar rasgos característicos de la vida en un planeta, porque para dicho fin ya hay métodos algo fiables). Sirva como ejemplo de la dificultad de dar con culturas alienígenas avanzadas que desde que se detectó el primer planeta orbitando a una estrella que no fuera nuestro Sol –allá por el año 1995, en 51Pegassi- “tan sólo” se han descubierto unos pocos centenares más y ninguno del tamaño de la Tierra, todos más parecidos a los gigantes gaseosos (la mayoría más grandes) y muchos de ellos más cercanos a su estrella que Mercurio del Sol.

Alguien podría objetar que una civilización, pongamos 5000 años más tecnificada que la nuestra o, mejor dicho, más avanzada que la nuestra –porque quizás el camino no sea la tecnología, ¿chi lo sa?- sí que nos hubiera encontrado a nosotros. Es verdad. Puede ser, ¡qué voy a decir!. “Pero entonces –me replicaría- ¿por qué no se presentan?” Y digo yo: ¿qué motivos les hemos dado para ello?, ¿tienen ellos motivos? De otra manera, ¿por qué nosotros íbamos a transfigurarnos en hormigas y decirles: “oye, que si queremos os podemos aplastar y podemos daros comida para el resto de vuestros días sin tener que currelar”?

Si algún día salimos al espacio con el afán de investigarlo previa adquisición de un notable conocimiento tecnológico y ético, ¿de verdad intervendremos en el proceso evolutivo de otros seres sin antes haber diseñado un protocolo que evalúe y fije la madurez exigible para ellos y nosotros antes de contactar? Ahora mismo, en nuestra época, en este siglo XXI, haríamos caso omiso a cualquier tipo de advertencia y nos abalanzaríamos sobre una cultura alienígena que pudiera reportarnos algún beneficio. Para muestra, contemplar las noticias de internacional de los medios de comunicación o hacer un somero repaso a la historia de los últimos siglos. Como no hemos alcanzado ese grado de madurez, tampoco hay que esperar un paso al frente de supuestos seres extraterrestres que nos llevaran observando desde hace milenios ...digo yo. Pero, como ya sabéis, todo esto no es más que especulación.

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